martes, 14 de julio de 2020

Meditaciones 14/07/2020




Hoy me ha costado más levantarme pero finalmente a las 5:30 ya estaba entrenando. Tras la rutina de siempre llego al trabajo a las 6:40 y al igual que ayer consigo sacar el servicio con pocas averías. Temprano, apenas ha pasado una hora desde el inicio de la jornada recibo una llamada preguntándome por una faena que no conocía. Puedo oír la respiración de la persona que da instrucciones al que habla, y tranquilamente respondo que dífícilmente puedo hacer un trabajo si no conozco su existencia. Antes esta mala leche, esta mala fé, me sacaba de mis casillas. Ahora, tranquilamente respondo a las cosas que conozco, y una vez sé lo que hay que hacer me dispongo a hacerlo. No juzgo las acciones de quién ordena, ni su intención. No es asunto mío. Me enfoco en realizar la tarea de la mejor manera y en el menor tiempo posible. La mañana ha sido un vaivén de sucesos inesperados, averías, problemas, quejas propias del trabajo. He intentado lidiar con todo ello, y al finalizar la jornada me he marchado contento al haber sido capaz de gestionar las cosas sin enfadarme ni caer presa de otras emociones. No obstante, al haber trabajo pendiente esta tarde, nuevos sobresaltos han ocurrido y mañana me toca modificar de nuevo el servicio.


La tarde ha traído un gran regalo. He podido disfrutar con mi familia de un rato en la playa, sin pensar en nada más que disfrutar del tiempo juntos. Al final se ha puesto a llover, pero el rato pasado ha sido un estupendo regalo que me da fuerzas para seguir luchando. ¿ Qué deparará el día de mañana? No lo sé, aunque con la vuelta de Ápate, las intrigas y el rencor volverán. Sin temor a lo que pueda venir, dispuesto a presentar batalla, afronto el futuro sin miedo, sabiendo que mis esfurezos no serán valorados en ninguna manera por aquellos que toman las decisiones. No pierdo de vista lo que de verdad importa, las cosas que dependen de mí y que pueden marcar la diferencia. Las otras cosas y emociones son cosa de Ápate y sus secuaces.



lunes, 13 de julio de 2020

Meditaciones 13/07/2020



Las 5:00 am. A pesar de sentirme cansado me he levantado. Después de lavarme las manos y la cara, he realizado mi saludo de agradecimiento diario. Acto seguido he comenzado a entrenar, pudiendo completar toda el entrenamiento y a las 6:05 estaba desayunando. Recoger la cocina, ducha rápida, lavarse los dientes, cambio de ropa y a currar. A las 6:40 ya estoy en el trabajo y sin perder tiempo organizo la faena de uno de los tres parques cuyo servicio depende de mí. Una vez organizada la faena, organizo los otros dos vía móvil. A las 7:20 tengo los partes hechos y me voy a comprobar la limpieza del festival de Yoga realizado el pasado fin de semana. La mañana transcurre inundada de what'sapp, llamadas y averías, y no me voy a casa hasta las 13:50. Llego a casa, me ducho, como y...¡ mierda ! son las 14:45 y me tengo que volver a ir a trabajar. El día ha sido un continuo no parar, pero he podido relacionarme bien con mis compañeros de trabajo, y durante toda la jornada no he tenido que tratar con ninguno de mis dirigentes. Lo que queda de día lo dedico para estar con mi familia, visita al dentista incluida.


A pesar de que continúa la sensación de mareo y cansancio provocada por el cambio de turno, me enfoco en las tareas a realizar, y de alguna parte recojo energía para seguir avanzando. Me recuerdo la frase Memento mori, hoy puede serlo, y las ganas de hacer cosas no desaparecen. Dentro de lo que parece un frenesí, sigo aprendiendo a mantener la calma, a gestionar mejor mis pensamientos y emociones, soportando la presión y viendo más allá de ella. Más allá de toda esta maraña hay algo más, pero requiere una mente tranquila y un espíritu claro para poder percibirlo. Está al alcance de todos, sólo necesitas entrenamiento para poder verlo. Las mentiras, las presiones, los reproches desaparecen cuando entiendes que hoy puede ser Memento mori, y que lo que buscas no anda tan lejos como crees.





domingo, 12 de julio de 2020

Meditaciones 12/07/2020



Ayer tocó sesión doble de trabajo, por la mañana y 9h después a trabajar de noche. Antes había noches que subía asqueado, pensando por qué era el único de mis compañeros que debía hacer ese turno. El resto sólo hacen su turno y, si procede, horas extras por la tarde, pero ninguno tiene que cambiar de turno en el mismo día. Incluso llegué a preguntar a mis dirigentes el por qué de mi situación, pero ante el Silencio como respuesta entendí que les importaba una mierda mi situación. Ahora cuando subo a trabajar de noche, por muy cansado que me encuentre, me lo tomo como un desafío, una prueba para mi cuerpo, mi mente y mi espíritu. Hay ratos de la noche que es cuando más cuesta, el intervalo entre las 3:00 y las 5:00 es el peor. En ese momento tu cuerpo segrega una serie de hormonas que le están diciendo a tu cerebro que necesita descansar. Para combatir esa sensación de sueño cada uno optamos por soluciones diversas. Últimamente me esfuerzo por combatir esa sensación, a veces lo consigo, otras como ayer, acabo pegando un volantazo al darme cuenta que me he quedado dormido mientras conducía. Te bajas de la furgoneta, respiras hasta tranquilizarte, te echas agua a la cara y miras al Cielo agradecido que todo se haya quedado en un susto. Podría comunicarlo a mis superiores pero las veces que lo he hecho la respuesta ha sido la misma....Silencio. Caminas un rato con el móvil en la mano por si algún compañero te llama para notificarte algo y cuando notas que el Sueño ha disminuido, vuelves a coger la furgoneta. Al terminar el servicio llegas a casa, te duchas y te echas a dormir. Sobre las 12h te despiertas mareado, como si te hubieran pegado una paliza, y lentamente te ajustas al ritmo de otras personas que llevan una media de 4h despiertos antes que tú. La sensación de mareo te acompaña el resto del día, pero ahora esa sensación la percibo como una lección, como una oportunidad de poder seguir con mis actividades diarias. Ya no me quejo sobre si mi situación es injusta, me da igual, me enfoco en realizar mi trabajo sabiendo que no soy del agrado de quién me manda, pero eso también ha dejado de tener importancia. El agrado que me preocupa es el de mi familia y el de mis amigos.


Y mañana madrugaré para entrenar, no para ser mejor que los demás, lo haré por mí, para combatir a mi pereza, para demostrarme que puedo con las adversidades. Me seguiré formando, haré mi trabajo de la mejor manera posible, me relacionaré con mis compañeros de la mejor forma posible, intentaré no tener que relacionarme con ninguno de mis dirigentes, y al finalizar la jornada de vuelta a casa, con los míos, los que realmente importan y dan sentido a todo esto.


 

sábado, 11 de julio de 2020

Meditaciones 11/7/2020



Eran las 5:20 cuando salía por la puerta de casa para irme a correr. En mi cabeza resonaban las palabras de David Goggins, y a pesar, de que los primeros pasos no me invitaban para nada a correr, seguí corriendo con la determinación de vencer a mi pereza. La carrera se alargó un poco más de lo previsto, y al llegar a casa decidí seguir entrenando y no desayunar. Bajé abajo para practicar con el Jo y después me dí un baño en la piscina. Al subir sólo tenía que lavarme los dientes, cambiarme y marcharme al trabajo. De camino a él recibo una llamada de mi compañero preguntándome cómo íbamos a cubrir la guardia de esta noche. Ya que él había trabajado la última guardia le he respondido que la hacía yo. El resto de la mañana ha transcurrido con normalidad a excepción de los cambios de última hora, pero es algo, que ya no sorprende. Ante estas reacciones que no entiendo ni comparto, me mantengo tranquilo, teniendo muy claro que mis valores son otros, que la familia es más importante, al igual que es importante tratar bien a las personas que cuando hay un problema te ayudan a solucionarlo. Pero ese es mi punto de vista, no tiene que compartirlo nadie, pero es como veo las cosas. Es importante tratar bien a los demás, pues al igual que en una dentadura, los dientes de arriba necesitan a los de abajo y viceversa. Tampoco comparto la idea de hacer leña del árbol caído, por muchas ganas que hayan. Mi corazón me dice que es mejor tratar bien a todo el mundo, a veces no se puede, pero siempre ha de ser la primera intención. Todos merecemos ser tratados con dignidad, y no como cosas o juguetes, sujetos a las emociones de aquellos en los que se les ha encomendado la responsabilidad de dirigir. 


En una sociedad donde todo el mundo pretende influir en los demás, donde todos queremos imponer nuestro punto de vista, recuerdo las lecciones que aprendí al principio de este Camino, lecciones que siguen siendo válidas y expresadas con palabras contemporáneas, lecciones que tienen que ver más con el esfuerzo personal, con trabajar sobre nuestras limitaciones, con dejar a los demás que encuentren su Camino, con no imponer cosas a la fuerza, con respetar a los demás. Hace tiempo que he decidido que me da igual ser considerado un bicho raro, mañana, hoy, puede ser mi último día. Si tengo que hacerlo...¡ perfecto ! He tenido una buena vida, y he vivido más años de los que hace 30 años pensaba que iba a vivir, Si continuo con vida, seguir trabajando fiel a mí mismo. Las imposiciones de los demás que se las queden para ellos. Sólo tengo esta vida, un gran regalo...como el del resto de mis congéneres.



viernes, 10 de julio de 2020

Meditaciones 10/7/2020



Hoy me he despertado a las 5:20 am, veinte minutos más tarde de lo que quería, pero aún así he podido completar la parte de entrenamiento que me tocaba antes del desayuno. A las 6:25 am ya me iba a trabajar, para llegar al que será mi centro de trabajo las dos próximas semanas. Afortunadamente a la hora de sacar el servicio todo ha ido relativamente bien, excepto alguna avería habitual y el desafío de aquellos que antaño vivían más cómodamente y ahora se ven relegados a ser un trabajador normal, sin ningún privilegio ni trato de favor. Ante esos desafíos me callo y ya no me sorprendo. Yo vengo a trabajar y todas esas chorradas me parecen una pérdida de tiempo y de energía. Después de sacar el servicio otra nueva tarea asignada fuera de nuestra labor habitual. A pesar de mis quejas, ver que otras personas están en la misma situación hace que las aparque y me concentre en cómo solucionar aquello que nos piden. Gracias a la gente que trabaja conmigo, hemos podido cumplir con las exigencias de un grupo que aboga por el buen rollo y el happy time, pero que cuando no ven cumplidas sus exigencias, resultan ser igual que el resto de nosotros, y todo el buen rollo desaparece para dar paso a una acción común al resto de los mortales....¡ quejarse ! 


El resto de la mañana lo he pasado resolviendo otras tareas y a última hora ayudando a uno de mis compañeros. Cuando uno de mis jefes me ha preguntado cómo íbamos a sustituir a los demás en vacaciones se lo he explicado. No ha dicho nada y por lo menos mi compañero se podrá ir de vacaciones. También hablando con el chico favorito se ha hecho el tonto y me ha preguntado si no era mucho volumen de trabajo. Curiosa pregunta cuando todos los años pasa igual, y cuando el lío que se montó ayer fue porque habló con otro de los jefes para quejarse que sus vacaciones coincidían con las mías y las de mi compañero...¡ y obviamente eso no podía ser ! ¡ No se podía quedar sin vacaciones ! Aún así, mi forma de decirles...¡ No vais a poder conmigo ! es hacer toda la faena que me pidan. Me importa poco sus chillidos, sus presiones, sus miradas inyectadas en Odio....¡ No vais a poder conmigo ! ¡ No me romperéis ! Mi Fuerza proviene de todo mi Ser, y estoy dispuesto a luchar hasta el final...¡ y más allá ! ¿ Hasta dónde vas a pelear t'ù? ¿ Quién eres realmente fuera de la cobertura que te da tu puesto? ¿ Defenderás tus amenazas más allá de tu puesto? 



jueves, 9 de julio de 2020

Meditaciones 9/7/2020



La mañana ha empezado con un regalo maravilloso, después vuelta a la rutina de todos los días, desayuno, llegar al trabajo, sacar el servicio y proseguir con el trabajo. La maldad, como la bondad, nunca cesa su actividad, y justo a la hora de terminar la jornada, nuestro "estupendo" dirigente le ha pedido a su chico favorito un cuadrante con nuestras vacaciones, haciendo algún comentario sobre que no le parecía correcto y sabiendo el resto, que su chico favorito tiene total preferencia. Mi primera reacción ha sido la de cogerle por el cuello y arrastrarlo hasta un camión de la basura, pero luego he pensado en mi familia, y en las consecuencias que ello iba a tener. A pesar de la falta de empatía de nuestro jefe, donde después de 390 días trabajando aún tiene los santos cojones de hacer comentarios sobre si le parece apropiado o no que disfrutemos de ellas, más aún si cabe, cuando él se ha ido de vacaciones cuando le ha dado la gana, al igual que su chico favorito. De camino a casa me he prometido a mí mismo que el tratar con mala gente no iba a afectar a mi relación con mi familia. Después de saludarles al llegar, me he bajado a darme un chapuzón en la piscina. Mientras estaba bajo el agua mi mente repasaba las palabras del "jefe". Durante las próximas dos semanas tendré el doble de trabajo, y ahora parece, que pasado ese tiempo no podré descansar. De pie con el agua llegándome a la barbilla he recordado uno de los artículos que leí en Diario Estoico y me he enfocado en las cosas que puedo controlar:
- mi relación con mi familia
- mi forma de hacer el trabajo de una manera correcta
- mi forma de relacionarme con los demás
- gestionar mi entrenamiento
- gestionar mis emociones
Todas esas cosas dependen de mí, el resto pertenecen a un mundo más allá de mi control, y no pienso perder ni un segundo en intentar controlarlas.


Tras el baño y después de comer he leído la entrevista a Albert Naugle atleta, entrenador y empresario, donde hablaba sobre los entrenamientos militares en los que había participado, sobre cómo le había ayudado la filosofía estoica a mejorar su vida y un montón de cosas muy interesantes. En la entrevista mencionaba también a David Goggins de quién no sabía nada. Os invito a que veaís su vídeo de Youtube "No puedes vencerme" ...sencillamente genial. No quiero contaros nada de ese vídeo, os invito a que lo veáis y saquéis vuestras propias conclusiones. Parece que los ideales con los que muchos nos hemos criado entrenando Artes Marciales, no están tan pasados de moda como algunos nos quieren hacer creer. Y que darlo todo, todo, en cada práctica al final no es baladí. A través de la práctica no sólo forjamos nuestro cuerpo, también la mente y el espíritu, pero una práctica basada en la comodidad no funcionará. Hay que poner al cuerpo, a la mente y al espíritu en situaciones incómodas, como ahora con el calor, donde ponerse el traje y la hakama ya resulta poco agradable. Entrenar en un sitio donde el calor se acumula tampoco lo es, pero estando ahí y siendo honestos con nuestro esfuerzo, siempre aprendemos algo, al mismo tiempo que nos hacemos más fuertes. La Fuerza no es mala, ser fuerte no es malo. En una sociedad con la piel tan fina, donde todos se insultan y escandalizan a través del anonimato digital, ser fuertes de verdad, cuerpo, mente y espíritu, es una gran bendición.


miércoles, 8 de julio de 2020

Meditaciones 8/7/2020



Hoy he estado relativamente más tranquilo a nivel mental aunque reconozco que mi mente sigue agitada. La mañana ha resultado ser un poco más tranquila, pero el horizonte se asoma y muestra dos semanas donde la carga de trabajo se duplica. La carga en sí no es el problema, el ambiente donde debo realizar mi tarea es el verdadero problema...y el tener que tratar con cierta gente que prefiero no tener que hacerlo. A modo de defensa mi mente empieza a estar más tensa, más reactiva ante cualquier imprevisto propio del día a día. Así que esta vez, he decidido afrontar el reto desde otra perspectiva, sabiendo que al terminar las dos semanas infernales podré descansar, ¡ por fin ! dos semanas. Después de 390 días por fín tendré vacaciones...del año anterior. Me deben 24 días más los 30 de éste. De momento gastaré 14 días y aún me quedarán 40 días de vacaciones a disfrutar antes de que termine el año.


Esta mañana en el podcast de Emotion Me he estado escuchando una pequeña historia sobre Aníbal de Cartago, general que se enfrentó al todopoderoso Imperio Romano, y que tuvo la genial idea de invadir Roma atravesando Hispania, Galia y entrar por el norte de la actual Italia hasta su capital. En su travesía perdió a la mayoría de sus hombres, de los 102.000 que abandonaron Cartago, tan sólo llegaron unos 27.000 a Italia. Se enfrentaron durante 2 años al ejército romano, siempre en situación de inferioridad. Cuando sus generales dudaban sobre si luchar o no, Aníbal respondía que a pesar de ser más numerosos sus enemigos, no veía entre ellos a nadie que tuviera las características de sus soldados. Esto insuflaba de energía al maltrecho ejército cartaginés y entonces se convertían en un enemigo muy difícil de batir. Toda esta historia ha estado rondándome por la cabeza a lo largo de la mañana. A mediodía, tras terminar la jornada y poder darme un chapuzón en la piscina, algo ha hecho click en mi mente. Llevaba unos días desanimado y confuso, no sabía muy bien qué hacer respecto al entrenamiento, pero ahora entiendo que aunque somos pocos, muy pocos, no encuentro a ninguno de mis compañeros de entrenamiento en los otros lugares. Así que prefiero seguir luchando, sin saber cuál será el resultado final, pero prefiero seguir luchando al lado de mis compañeros, a pesar de que las circunstancias del ambiente no sean las mejores. Muerte en vida no me convence, morir luchando me parece una idea más acorde con lo que siento.